Mostrando entradas con la etiqueta banco. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta banco. Mostrar todas las entradas

jueves, 15 de diciembre de 2011

Desolación


Hacia fines de ese año contaba con varios miles de dólares en un banco privado importante, donde era casi un VIP.  Me trataban muy amablemente y nunca tuve ningún tipo de demora. Una vez en vigor las normas del "corralito", después de largas colas, me trataban como lo hacía la empleada pública de Gasalla.

Logré, con la ayuda de familiares, sacar a tiempo el dinero con cuenta gotas y una pérdida relativamente menor, con respecto otros, a los cuales no les alcanzó el tiempo.

El cuadro era tétrico. Las personas, sobre todo mujeres mayores, golpeaban los frentes de los bancos con piquetas o cualquier otra cosa. Ocurría en todos los bancos y todos los días.

Lo más notable era la indiferencia del público. Un grave indicio de como somos. Además el panorama era desalentador. En mi barrio los negocios de automoteres estaban cerrados, no se salía ni en los sábados, había un silencio sepulcral en todos lados. La gran mayoría de las vidrieras estaban sin iluminación y/o con las persianas bajas Todo estaba sucio. Las casas y los departamentos se vendían a valores de la cuarta parte.

Fue peor que otras crisis por que el nivel de pobreza era aterrador. Familias enteras revolvían la basura en el microcentro y en cualquier lugar. Ni bien dejabas la basura, que ya había chicos y adolescentes que se comían los restos de comida.  Era muy triste, no lo podías creer. Con tu sueldo te comprabas lo que podías, por que los precios variaban día a día.

Personalmente y después de haber recorrido el mundo, no me parecía justo para lo que somos. Era casí ver a tu pais ardiendo en medio de la violencia como si fuere Nicaragua o el Salvador.

No se podía creer, después de haber vivido en esa ciudad que nunca dormía, donde los mozos no te atendían si no eras amigo y les dejabas buenas propinas, donde el electricista o gasista tenían estatus de doctores e iban a tu casa cuando querían y si les venía bien y, por sobre todo, por que NO EXISTÏAN POBRES. Solamente habria algún vagabundo por ahí y tal vez algunos en el interior. Con algunos curritos se zafaba tal cual lo reflejan la estadísticas de 1980, donde se decía que esta era del 0,5 %.

Alfredo

lunes, 12 de diciembre de 2011

Un bancario de vacaciones el 19 y 20 de diciembre


Esa semana yo tenía vacaciones pero, surgieron ciertos temas laborales por lo cual me solicitaron suspenderlas.  El lunes 17 a última hora mi jefe me dice si quiero tomarme el resto de la semana que puedo hacerlo, le informo que no, dado que había empezado un trabajo que mínimo me llevaba 48 hs.  El martes 18, me entero que mi hermana y su familia se van el viernes a la mañana a pasar Navidad a la costa entonces, ahí le solicito a mi jefe tomarme 2 días, Miércoles 19 y Jueves 20, días que me son otorgados y en los cuales solicité a mi mamá que se viniera a casa (Almagro) con mis sobrinos Martina de 3 años y Lautaro de 18 meses para llevarlos de paseo, especialmente al Shopping a ver a Papá Noel.

Miércoles 19/12/01 me levanto y decidí NO prender la radio, ni la tele, desayunar tranquila, disfrutar de mi casa, plantas y animales mientras esperaba que llegue la familia y salir de paseo..... Suena el teléfono, era mi tía que me dice, por favor, NO lleves a los chicos a ningún lado, no salgas de tu casa...... Pregunto por qué ??? Me contesta no sabés lo que está pasando ??? Rta. NO, me empieza a contar mientras prendo la tele y ahí veo, Policías montados a caballo, en Av. de Mayo en dirección contraria a la habitual de esa avenida (iban hacia el Congreso) realmente NO entendía nada de lo que estaba sucediendo, todo parecía una película............. Especialmente por que yo trabajaba en Av. de Mayo y Piedras......

Es increíble, siempre recuerdo el tema de mis vacaciones y de justo haberme tomado esos "2" días.................

Respecto al Corralito en sí y todo lo que surgió de él,  sentí que viviendo en un país tan rico, lleno de bellezas naturales y tierra generosa,  me habían atado de pies y manos, sin posibilidades de nada, sin futuro cercano, había comprado mi casa con una Hipoteca bancaria en Noviembre 1999 y en Abril del 2002 volvía a tener la misma deuda de Noviembre 1999, tuve terror de no poder cancelar mi deuda y perder mi casa, empezaban los despidos en las empresas, la desazón que sentí en esa época fue terrible......, recuerdo la muerte del periodista Horacio García Blanco a quien no le permitieron retirar su dinero para viajar al exterior a operarse, supe de gente que se enfermó por la crisis económica (mi papá) y otras que fallecieron por lo mismo.

Recuerdo la unión de los argentinos, sin distinción de clases sociales pero, eso no duró mucho.... en cuanto empezaron a cobrar los amparos, volvieron a ser los de siempre, sin importarles nada del otro......de la gente que no podía, no sabía ó no tenían medios para gestionarlos.

Claudia P.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

"Entraron a prender fuego"




Estaba en el Microcentro, 2 cuadras de Plaza de Mayo trabajando en un banco, se escuchaban tiros, corridas, se olía el terror en la calle, en un momento en una escaramuza con la policía escuchamos cómo caían en pedazos los vidrios y entraban trapos prendidos fuego, nosotros que estabamos encerrados adentro, tratamos de huir hacia el sótano, una locura total. Esperamos un rato con gente descompuesta, desmayada y demás y después tratamos de ir saliendo de a poco entre los gases y la gente que nos tiraba piedras, casi corriendo llegamos hasta la Av. Córdoba y ahí tomamos el primer colectivo que pasó. Para peor sabíamos que al día siguiente y al siguiente y al otro ibamos a tener que volver al Microcentro . Fueron tiempos muy duros y de una gran agresión.

Laura Petrone, @lauciklon

lunes, 5 de diciembre de 2011

"El corralito me decapitó"


"Yo estaba en el sur pescando truchas (risas)".
"El corralito me decapitó. Recuerdo que estaba tan mal que, trabajando, crucé calle Rivadavia y casi me pisa un auto. la verdad que todo lo que tenía estaba en el banco".
"Todo mi sacrificio, todo lo que había ahorrado del 86 al 2001, era un montón de plata y yo la tenía en el banco. Tenía una bronca y una amargura... Y yo creía que iba a haber justicia, que no podía ser que el Estado se quedara con el dinero de la gente. Mientras trabajaba, veía a la gente golpeando las puertas del banco donde yo tenía mi plata...".

Roberto

sábado, 3 de diciembre de 2011

Sin movilizaciones en Bariloche

Vivía en Bariloche. El 28 de noviembre, nos mudamos con quien hoy es mi ex a la casa que 7 años tardamos en poder construir. Estábamos endeudados vía préstamo hipotecario con un banco y sin un mango. Recuerdo a esos días, que debieran haber sido felices, muy opacados por el desastre en ciernes. Bariloche fue siempre un lugar donde las movilizaciones sociales tuvieron muy poca repercusión y participación, y ese 19 y 20 no fueron la excepción: no existieron saqueos allá. Solo frente a un par de supermercados se congregó gente, la cual, luego de recibir algo de alimentos, se retiró, increíblemente y por una cuestión que tiene que ver con el turismo, el desastre de la estafa por la Alianza reactivó inmediatamente a una ciudad egoísta y olvidadiza.
Matías Roggero

viernes, 2 de diciembre de 2011

En un banco

En el año 99 habíamos pedido un crédito para comprar nuestra casa. Unos días antes del 20 (me cuesta ordenar cronológicamente esos días confusos) todo nuestro entorno insistía en que debíamos cancelarlo como sea, que el dólar se iría a la mierda y perderíamos todo.
Fuimos consiguiendo plata prestada de aquí y de allá. El Banco nos ofrecía hacerlo mediante la "compra" de un plazo fijo de otro cliente del mismo Banco.
Llegamos a ese acuerdo. La persona que nos lo vendería sería presentada ante nosotros en el momento mismo de la cancelación.
En la sala de la sucursal, una mujer joven nos esperaba.
Mientras firmábamos los papeles ella dijo: "El estado primero me quitó a mis padres y ahora me quita la plata que me dio por haberlos desaparecido".
A mi marido se le cayeron todos los billetes al piso. Yo la miré y tardé unos segundos en entender el negro recorrido de ese dinero. La única palabra que pude decir fue: NO! Me sentí tan victimario como víctima, pensé que debíamos frenar todo pero... seguimos con la operación, firmamos todos los papeles y lo más que pude hacer fue charlar un rato con ella, de cosas triviales: su hijo y la mía, las escuelas que estaban en el mismo barrio, la tarea de las mujeres que trabajamos con hijos pequeños... hablábamos con esa sensación de que algo de lo cotidiano debía continuar, a pesar de que todo era doloroso y extraño.
No me pude olvidar de su nombre nunca. A los dos o tres años lo reconocí un día en la tapa de un diario: su pareja, había asesinado a una vecina y violado a su hija.
Llevo de algún modo a esta mujer conmigo, como un trazado breve y personal de la historia de este país. Una línea invisible que la dejará unida a mí, mientras tenga memoria.


Cintia Zaremsky @cintiazaremsky